©
2015 Federico Talens
Alesson
Preámbulo.
El problema es el siguiente: ademas de
la cuestión de un sistema de reclutamiento arcaico, tratada en otro
documento, tanto el CSIC como las Universidades crean una bolsa de
pobladores flotantes, con becas de diversos tipos, ayudantías LRU y
contratos de profesor asociado a tiempo parcial.
En concreto, el CSIC se supone que no
tiene que impartir doctorados, pero existe una bolsa de becarios
haciendo tesis allí bajo la pretensión de que están matriculados
en Universidades. Esto, por cierto, permite a profesores de
universidad firmar artículos en los que no han trabajado simplemente
porque son “directores necesarios” de dichas tesis.
En las Universidades hay becarios,
ayudantes LRU y profesores asociados a tiempo parcial. Estos
representan el mismo tipo de pobladores flotantes.
La consecuencia es que tanto el CSIC
como las Universidades tienen mecanismos de endogamia. Incluso en el
caso de iniciativas como las becas Ramón y Cajal, hay una trampa: la
organización potencialmente recipiente de un candidato tiene que
darle una carta de aceptación como candidato. Pueden negársela sin
ninguna explicación y entonces no se puede ni presentar a la
convocatoria.
Solución.
En Alemania, quien se ha
graduado en una Universidad no puede ser contratado por la misma.
Esto implica exogamia forzada.
El método para resolver
nuestro problema sería que las Universidades no pudieran contratar a
nadie que hubiera estado matriculado en ellas. La razón para este
distingo es la siguiente: no sería inusual el que transfieran
currículo en el ultimo año para pretender que alguien que ha
estudiado en la Universidad A en realidad pertenece a la Universidad
B. De esta manera, como un graduado “virtual” de la Universidad B
podría ganar plaza en la Universidad A con su padre/marido/mujer,
amante, hermano/hermana o tío/tía. Créanlo o no, pasa.
Esto forzaría a la gente
a ir al CSIC o al sector privado. Es por supuesto discutible que el
sector privado en nuestro país sea una panacea desde el punto de
vista de I+D+i,
pero esa no es la cuestión, la cuestión
es la endogamia. Si la conclusión al problema de cual es el destino
de nuestro personal investigador es que tenemos que formar menos
personal investigador, debemos aceptarla.
En cuanto al
CSIC, se trata simplemente de que nadie pueda hacer allí una tesis.
El procedimiento más simple sería llevar a cabo inspecciones
periódicas y despedir a cualquiera que estuviera relacionado con la
presencia de un “becario”, tanto en el consejo como en la
universidad desde donde se le estuviera “dirigiendo”.
Conclusión.
Una ruptura
formal de los vínculos entre las poblaciones flotantes y los centros
destruiría la endogamia, y combinado con procesos de selección de
personal modernos, permitiría el reclutamiento de los candidatos más
valiosos