EL PROCESO DE BOLONIA (I): EVALUACION CONTINUADA Y FRAUDE ESTUDIANTIL
Copyright 2014 Federico Talens Alesson
(Nota: el artículo fue inicialmente subido a la web Talenco.info el 21 de Febrero de 2010)
El proceso de Bolonia, al que han dado publicidad los recientes incidentes de Barcelona, promueve la convergencia y unión de los diversos sistemas académicos europeos en un sistema común de titulaciones y evaluaciones basado en el modelo anglosajón. En este artículo se plantea una muy posible disfunción intrínseca del sistema de evaluación que ya puede estar teniendo un impacto considerable en los países que ya lo aplican. Como se mencionó en un artículo anterior [1], el sistema anglosajón se basa en la evaluación continuada de trabajos escritos generados por los estudiantes a lo largo del curso. En las universidades británicas a los trabajos evaluados se les asigna un “grade”, que puede ir de 1st Class a Fail, pasando por 2:1, 2:2 y 3 Class. El último es un aprobado básico que cierra muchas puertas: muchos programas de formación de graduados de grandes compañías exigen un mínimo de 2:2, o incluso de 2:1.
Por ejemplo, una disertación (un trabajo argumentativo basado en alguna evidencia) para nivel 2:2 (aproximadamente entre los tradicionales “Bien” y “Notable” españoles) se caracterizaría por tener la mayor parte o todas las siguientes características:
una argumentación de los puntos a debate con evidencia o fuentes de autoridad bien escogidas
un conocimiento adecuado del tema, con pocos errores de concepto
una comprensión adecuada de los conceptos y perspectivas (relativos y sobre el tema)
errores u omisiones escasos en el desarrollo de la argumentación
Esta lista está traducida de un sitio web de acceso restringido a los autores que trabajan por cuenta de una agencia (www.AcademicKnowledge.co.uk) basada en el Reino Unido que se dedica a vender a estudiantes universitarios (e incluso de secundaria) trabajos hechos por escritores con una base de formación en un tema dado. Por ejemplo, alguien con una titulación en Ingeniería Química se puede hacer cargo de un trabajo describiendo los fundamentos de la tecnología de pantallas de cristal líquido.
Estas agencias consiguen autores simplemente a través de ofertas de trabajo pidiendo escritores freelance en sus propios sitios web. Los clientes contratan a la agencia a través de otro sitio web y bajo otro nombre comercial, para que ésta les proporcione los trabajos. La agencia ofrece los trabajos solicitados en sus listas de encargos disponibles y además envía correos electrónicos a sus autores alertándolos de trabajos potencialmente disponibles. El “grade”, y plazo de entrega tienen un impacto considerable en el precio. Por ejemplo, la agencia ante citada paga 20 GBP por 500 palabras a entregar en cinco días, y 50 GBP por 500 palabras a entregar al día siguiente. En ambos casos, para nota 2:1. Se entiende que se tienen que incluir un número razonable de citas bibliográficas, que o ya se conocen o se tienen que buscar. 20 libras por 500 palabras de un trabajo para estudiante de un curso BSc es menos de lo que gana en cinco horas alguien que esté cobrando el salario mínimo interprofesional en el Reino Unido.
Para asegurar al cliente de que no levantará sospechas obtiendo notas demasiado altas para sus antecedentes académicos, una agencia “cara al cliente” (UKEssays.com) se anuncia con el eslógan “Order a 2.1 essay. Get a 2.1 essay“ (Encargas un ensayo 2.1. Obtienes un ensayo 2.1). Las agencias, que anuncian y exigen de sus autores que los trabajos sean originales para “la tranquilidad de espíritu” de sus clientes, al mismo tiempo que hacen declaraciones hipócritas acerca de que los trabajos no son para pasarlos por propios sino como una ayuda de estudio.
Los trabajos hechos de encargo tienen un problema docente adicional: el cliente puede adoptar una actitud absolutamente pasiva con respecto al documento, esperando verlo como un producto terminado hasta sus ultimas consecuencias. No solo el cliente esperará absoluta corrección gramatical y adhesión a las normas de estructura del tipo de trabajo del que se trate, porque necesita que éstas se den para evitar mermas en la calificación: además es frecuente que sea incapaz de proponer ningún tipo de detalle sobre el trabajo. Por ejemplo, un cliente puede contratar un ensayo sobre el rango de aplicaciones y propósito de un método instrumental analítico en investigaciones forenses: el alumno puede dejar incluso la decisión sobre el método instrumental a seleccionar a la agencia. Como esto está pasando ahora, se deduce que el fenómeno pasa sin detectar a través del sistema académico. En otras palabras: que el alumno tiene la confianza de que no se le va a poder poner a prueba sobre la autoría del trabajo por medio de una discusión a fondo del mismo.
Las agencias suelen señalar que además de informes y ensayos, los alumnos tienen que hacer trabajos prácticos y pasar algun examen. El problema con este argumento es que, por ejemplo, un trabajo práctico consistente en la interpretación de los resultados de diversos tipos de ensayos químicos de unas muestras forenses también se puede enviar a hacer a estas agencias. En casos extremos, se puede indicar que se necesita que se hagan los experimentos. Y un examen nunca será tomado como elemento decisivo de la calificación final en el sistema anglosajón.
Agencias como Academic Knowledge admiten en la documentación interna para sus autores que disponer de –por ejemplo- una contraseña Athens, es algo muy valioso. Dicha contraseña está disponible para personal o estudiantes postgraduados de Universidades británicas y algunas otras instituciones. Permite acceso a fondos documentales muy considerables disponibles a través del sistema MIMAS. Por tanto sería fácil apuntar al dedo a las propias universidades británicas.
Pero incluso la tarifa por 500 palabras de texto para una tesis doctoral con grado 1st class en cinco días es de 80 libras. Con grado 2:1 es de 40 libras. El tope de palabras por “bloque” de cinco dias naturales de trabajo es 5000. Luego un texto de 40.000 palabras se tendrá que completar en 40 días por un pago de 6400/3200 libras. Ahora bien, hay que preguntarse quién tiene el tiempo para escribir una tesis doctoral de un tema prefijado en 40 días (hemos de suponer que los datos ya existen, y que simplemente el doctorando no sabe “trabajarlos”) y teniendo que garantizar una calidad suficiente. Por supuesto, algún prestigioso profesor en alguna universidad europea podría repartir el trabajo entre algunos colaboradores. Pero hay que suponer que también debería repartir con ellos algún dinero. Incluso en un caso particularmente bien pagado como el descrito, no es mucho dinero dentro de la Unión Europea para tantos algunos.
Y aquí es cuando hay que empezar a pensar que los trabajos se pueden encargar y recibir a través de internet mundialmente. Y que de la misma manera que hace diez años era más barato mandar un listin telefónico a la India para que alguien pasara los nombres y direcciones a una base de datos que capturarlos usando un escáner directamente sobre el listin, es posible que científicos en países donde las cantidades de dinero implicadas (países como Bulgaria o India) sean substanciosas estén dedicados a éstos menesteres. Sólo se requiere que tengan recursos bibliográficos y un nivel razonable de inglés escrito o acceso a un traductor con conocimientos científicos generales. Es posible que planeando por adelantado el trabajo, se puede hacer un “outsourcing” de toda la tesis, incluida experimentación. Por alguna razón, durante los dos últimos años la revista Chemistry World, de la Royal Society of Chemistry del Reino Unido se ha hecho eco de escándalos científicos ocurridos en la India. Las acusaciones se han centrado en la falsificación de resultados y el plagio de trabajos ajenos, pero se puede asumir que el tipo de personas dispuestas a involucrarse en éstas actividades no tendrían ningún problema en hacer de escritores “negros”, que desde el punto de vista de un observador imparcial es menos censurable. La agencia Academic Knowledge, por ejemplo, afirma tener una base de 3700 investigadores. Esto puede ser pura exageración, pero nada impide que tengan varios cientos, y estamos hablando de una sola agencia.
El cuadro es, por tanto, el siguiente:
se pretende pasar a un sistema académico basado en la evaluación continuada, en un marco en el que se dará por sentado que el resultado esperado es que el alumno termine con éxito el curso, y no que éste sea un mecanismo eliminatorio de selección.
se pretende que las universidades provean a su financiación, lo que tenderá a aumentar la competencia por potenciales alumnos de terceros países: creando oferta docente en inglés en países no anglófonos, promoviendo una “imagen de marca”, o entrando en una competición agresiva para controlar la mayor parte posible de un mercado lingüístico propio, entre otras opciones.
existen agencias ya instaladas con los medios de difusión necesarios para operar no sólo en sus mercados actuales, sino en aquellos que se creen a medida que sistemas de evaluación “defraudables” se implanten en nuevos países.
los autores ya disponibles pueden tener fluidez verbal en las principales lenguas de la docencia en dichos países, o acceso a intérpretes cualificados.
si los países están relativamente deprimidos económicamente, incluso si sus idiomas son (desde una perspectiva global) minoritarios, existirá una base de reclutamiento para autores por parte de éstas agencias.
Que la estructura de las titulaciones universitarias debe homogeneizarse es evidente e intrínsecamente deseable. Que se tienda a un modelo de evaluación basado en trabajo personal de difícil verificación es preocupante sobre la base de la evidencia disponible.
La bondad de que se tienda a un modelo de universidad-negocio es algo que se discute en la segunda parte de este estudio.
REFERENCIAS
[1] Talens-Alesson, F.I., “Reflexiones sobre el sistema académico británico” Química e Industria, 2009, 582 (48-49)
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